martes, 2 de septiembre de 2008

Bad day, Bad day...


Cristóbal salió totalmente colapsado de la reunión de Directorio, los resultados no fueron buenos, las miradas y cuestionamientos se dirigieron hacía él; por lo general se daba que las malas decisiones, negociaciones y todo lo que generara números negativos pasaba por su mala gestión o así se mostraba. El Gerente General cuestionaba y desconocía, todo lo que él mismo había ordenado hacer, dejando a Cristóbal como receptor de las miradas de los demás miembros del Directorio, quien ya conocía que el ejercicio era ese: desentenderse, “Las buenas ideas tienen muchos padres y las malas son huérfanas”.
Atravesó la puerta giratoria del edificio corporativo y caminó por Calle Miraflores, sólo vio bultos en su camino, le era imposible distinguir rostros o seres humanos. Sentía que todo lo que creía seguro y por lo que se había esforzado no valía nada, lo invertido en el MBA, la carencia de amigos y el escaso tiempo compartido con sus hijos; que lo veían como un desconocido. Caminó sin rumbo por calle Merced, hasta que entró a un local y pidió un Vodka Tónica, recordó a su padre exigiéndole ser siempre el mejor, estaba consciente que todos sus movimientos eran observados por el círculo que lo había colocado en el lugar que ocupaba en la Empresa y más que todo no podía dejar en mal pie su apellido, las oportunidades que él tenía no las tendría de no provenir de la familia a la que estaba ligado. Tenía sed y pidió otro Vodka, revisó su vida, sus estudios en el extranjero y sus “amigos”, con los que no podía hablar de nada que no fuesen logros, entre ellos se daba una extraña competencia donde él siempre había salido victorioso y esta vez no podía ser distinto. Sabía que si los resultados no repuntaban en la Empresa, su escandalosa salida del Holding sería del comidillo de todos, levantó la mano y pidió otro Vodka. Recordó a la desconocida con la que dormía cada noche y lo feliz que hizo a su padre con la unión de las dos familias, como él siempre lo había querido. Cristóbal se sintió solo, quería hablar de lo que le sucedía y no conocía a nadie con quien poder hacerlo, jamás había tenido una conversación intima con alguno de sus camaradas, todo su entorno eran contactos generados para alguna oportunidad. Mientras tomaba su tercer Vodka Tónica, escuchó: “Cry me a River” interpretada por Ella Fitzgerald y le pareció la canción más bella del mundo, imaginó una vida distinta a la suya, donde existía el amor y el deseo. Necesitó el abrazo de la mujer amada, aquella que no existía, aquella que nunca estuvo en su vida, pensó que en realidad él no merecía ser amado pero así y todo lo anheló. Pidió al camarero que le consiguiera cigarrillos y otro Vodka, requerimiento que el hombre satisfizo inmediatamente, clientes como Cristóbal no abundaban, su traje italiano lo delataba. El calor del cigarrillo lo acompañó y fue lo más cercano a una reconfortante sensación. Los pensamientos cada vez se hicieron más confusos: imaginó su hogar, se vio abriendo la puerta de su casa y sus hijos corriendo a abrazarle; imaginó un perro, sin mucho pedigrí pero era el perro que siempre quiso y que su padre jamás consintió, un Fox Terrier pelo corto, el que saltaba alegre por la llegada de su amo a casa; imaginó a la mujer de sus sueños sonriéndole y esperándolo para su beso de bienvenida. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un:
“Hola me puedo sentar junto a ti”, era un ángel que Dios le había enviado, pensó al ver un rostro amigable.
“Claro” respondió Cristóbal, nada le podía hacer mejor, llamó al camarero y le pidió otro Vodka tónica y le consultó a su compañera, qué deseaba.
“Un Menta Frappé, gracias lindo”. Respondió ella con un coqueteo evidente.

Cristóbal la miró y no pudo despegar los ojos de ella, era hermosísima, la comparaba con una Top Model europea, que no podía recordar su nombre…

“¿Cómo te llamas?”

“Cristóbal y tú.”

“Me llamo Heidi”

En ese momento Cristóbal recordó el nombre de la Top Model: “Heidi Klum”, y le comentó que tenía un enorme parecido con ella, a lo que la mujer respondió con una bella sonrisa.
Llegaron los tragos y brindaron por ellos, por haberse encontrado en un mar de desperdicios, se tomaron de las manos y se besaron.


El sol de invierno pegaba en la cara de Cristóbal, la luz lo cegaba, miró la hora y sintió un golpe en el corazón, sorprendido vio que su reloj no estaba; su antiguo reloj, chapado en oro y que le había legado su abuelo materno. Se sentó sobresaltado y miró a su alrededor, la cama era un catre y un colchón, emplazada en un cuartucho con una ventana sin cortina, miró hacía afuera y vio los buses que acarreaban humanoides embutidos cual sardinas en su interior, trató de recordar y no supo de qué manera llegó a ese penoso lugar. Busco su ropa, su maletín, blackberry, argolla de matrimonio, chequera, tarjetas y nada. Se esforzó en acordarse y sólo vino a la mente el apasionado beso a la Top Model.

El inspector López recibió una llamada de su superior, encargándole la localización de una modelo que despojó todo lo despojable al hijo de un conocido empresario y sobrino de una ex primera dama, agregando: “Mira López, te encargo esta diligencia a ti ya que el caso se debe aclarar prudentemente en tiempo record y eres el único de la Unidad apto para realizarla”. López, leyó la declaración del desafortunado Juan Cristóbal Irarrázabal, se dirigió a su oficina en calle Miraflores, le impresionó que lo único que recordaba el joven ejecutivo de la mujer sospechosa fueran elogios a su belleza, resaltando en todo momento el parecido a Heidi Klum. Sin mucha más evidencia, el inspector López se retiró y empadronó el área donde se encontraba la habitación de “mala muerte”, donde había despertado el joven Irarrázabal la mañana del jueves 17 de junio. Los proxenetas del sector, le indicaron al Inspector López que la madrugada del día jueves, debido al frío trabajaron sólo tres prostitutas: Yuri, Wendy y Heidi. López describió a la Top Model pero ningún proxeneta la reconoció, sin embargo le dijeron que dos de las chicas que trabajaron ese día estaban almorzando en la Fuente de Soda de la Señora Marita. López se acercó al local donde almorzaban las mujeres y ninguna se ajustó a la descripción de Irarrázabal, sin embargo recordó las palabras de su Tutor cuando recién salió de la escuela e ingresó a la Brigada Antirrobos: “No descartes a priori ningún sospechoso, ajustándote solamente a la descripción proporcionada por la víctima, no siempre las víctimas ven lo que creen ver”. Procedió a llamar a un carro policial que detuvo a ambas sospechosas, para un control de rutina.

El Inspector López al ver a Heidi, confirmó que distaba mucho de ser la Top Model de Irarrázabal, sin embargo en sus cosas se encontró un reloj antiguo chapado en oro que encajaba 100% en la descripción del reloj arrebatado a Irarrázabal, luego de consultárle una y otra vez a Heidi Contreras: chilena, sexo femenino, 42 años, 1.55 de altura, 85 kilos de peso y cabello rubio platinado; cómo lo había obtenido, admitió que robó el reloj entre otras especies que ya había vendido, a un cliente pasado de copas la madrugada del 17 de junio de 2008.
Irarrázabal fue citado inmediatamente a la Unidad Policial para reconocer a la sospechosa, negando terminantemente que esa mujer fuese la mujer con la que había pasado esa noche de invierno, recogió el reloj, no presentó cargos y pidió que agradecieran a la mujer por haber devuelto su preciado reloj.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

No debió buscarla. Un blackberry y un reloj, del que se habría descubierto tarde o temprano que no era enchapado en oro, no son un alto precio para haber estado con Heidi Klum. Evidentemente, el muchacho no era bueno para los negocios.

Vero Lostberry dijo...

Claro, concuerdo con Don Anónimo...

Moncho® dijo...

Puta el wn habia caido desde tan alto quedando medio wn...

un abrazo

Monchito

PD: igual estaba rica la mina

yus dijo...

tu blog ha sido una sorpresa... como es q nos encontramos???

the cure, cat power, my bloody valentine, elvis...

definitivamente el joven irarrazaval perdió más q su blackberry... y luego siguio feliz con su vida o volvió al tugurio a buscar a heidi?

clauarroyo dijo...

Bien tontorrón Cristóbal, como no se dió cuenta que la mujer no era lo que parecía, se delato solita cuando pidió el tragullo. Eso le pasa por tomar tanto. Creo que esta historia le ha pasado a más de algún hombre por borrachín.

Saludos.

Camila Mardones.- dijo...

Un beso por el mal, mal día.

yafi yofer dijo...

A day in the life...

Zaludorrrssss relojeros.

Antoneo Ernandez V. dijo...

tu la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Que diablos.

desconozco. mi opinion apenas cuenta, mas, si quisiera decir algo, sería lo anterior. Y es que si resulta bien interesante.

No sigas asi o te volveras loca y perfecta.

Vivian Morales dijo...

Pobre Cristóbal!
Se ve que debe de haber estado muuuuy deprimido como para caer en ese estado de ingenuidad. Y es que la vida a veces nos lleva a la confusión... cuando la realidad se toma vacaciones, cuando la ilusión emerge de las profundidades trasformada en un salvadidas.

Saludos.

Un vicio mas...Tu vicio. dijo...

la historia es repetida...creo que se puede dar en cualquier capital del mundo,...pero em gusta como la describes...precioso, practico tu relato, pero no menos interesante...gracias...saluds...

Camila Mardones.- dijo...

Yo también me extravié!

Un abrazo.

nelson dijo...

Irrarazabal existe, y Heidi también, más bien ella puede haberse llamado gemita bueno, como las miles de gemitas bueno que esconden los señores de la moral, donde satisfacen sus vidas sin tener que perder el negocio en que aveces se transforma la familia.
saludos escritora "maldita"

Vero Lostberry dijo...

Pero Gemita fue prosti? o fue amante del cura jolo?
o ambas?


De Quino
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