lunes, 10 de septiembre de 2007

Carne para la rapiña

Foto de "El Resplandor"

Hermanos.
Somos 5 hermanos: la mayor de 39 es hija del primer matrimonio de mi mamá; luego estoy yo de 32 y mi hermana de 29, hijas del matrimonio de mi papá con mi mamá; luego se suma un niño de 7 y una pequeñita de 5, hijos del segundo matrimonio de mi papá.
Con la hermana que coincidimos padre y madre, es lo único que concordamos, somos como el agua y el aceite en TODO, lo que a ella le divierte a mi me aburre y viceversa, lo que nos hizo pelearnos frecuentemente mientras vivimos juntas en la casa materna y declararnos enemigas, hasta que dejamos de vivir juntas; en la actualidad, sólo ella vive con mi mamá y así nos llevamos muy bien.
Deliquent Habits.
Leía hace unos días en un “blog amigo”, un post en relación a los robos y a los resentimientos que tienen los delincuentes para generar estos actos. En un país que tiene una distribución de ingresos como el nuestro, es casi inevitable que los robos se hagan cada día más comunes y violentos. Mi experiencia con los robos se manifestó de manera cercana y extraña. Cuando tenía 19 años me robaron 3 veces en un año, mientras viajaba en el transporte público, esta racha creo que la provocó el hecho que antes de ese período una pareja que tuve, adquirió como hábito una adicción y para mantenerla, adquirió también el hábito de “hacer caja” con mis cosas, situación que creo, me dejó vulnerable. Mi tendencia a ser presa de los ladroncillos finalizó un día cuando viajaba en un bus y me di cuenta que me habían sacado la billetera del bolso, la ira me embargó y agarré al ladrón del cuello de la camisa y le dije que me devolviera lo que me había robado, me contestó que no tenía nada y me ofreció que lo revisara. Independiente de la pérdida, la experiencia de revisar a alguien valía las $3.000.- que me había arrebatado el malandrín y que había entregado a su cómplice, el cual huyó primero del bus. Sentir a ese personaje tan vulnerable y descolocado (por suerte), me hizo prometerme que jamás sería víctima de NADIE, desde ese momento no me volvió a suceder ningún incidente y veo casi en cámara lenta cuando los “patos malos” están ideando una fechoría, se podría decir que adquirí un "tercer ojo" para detectarlos.

foto de William Klein


Viernes, 7 de septiembre.
Llegué a casa de mi mamá a recoger a mi hija como todos los días, ya que mi mamá la va a buscar al Jardín Infantil mientras yo regresó de mi trabajo en nuestro agilísimo transporte público. Al entrar veo en el patio a mi hermana fumando y hablando por teléfono (ambas actividades frecuentes en ella) entró a la casa y mi mamá me cuenta que trataron de asaltar a mi hermana encañonándola. ¿Dónde? Le digo a mi mamá
Donde trabaja algunos días a la semana, en la población San Gregorio.
Salgo rápidamente y le pregunto a mi hermana:
¿Qué te pasó huevona? (es el huevona de cariño)
Se ríe y me dice “ ¡Ja! me trataron de asaltar, a la salida del Metro La Granja, me colocaron una pistola en la cintura, me dijeron que me reventarían la cabeza, mientras otro tipo me apuntaba con un cuchillo”
-Chis, estaba clarito (por apuntar a la cintura y querer reventarle la cabeza) ¿Qué hiciste?
-Bueno utilicé la psicología (ella es psicóloga, algo loca pero su título lo corrobora), me acerqué al que me apuntaba y le acaricié la cara diciéndole: “Estai volao flaquito, no me robis el celular que lo uso para trabajar”. El tipo descolocado me miraba fijamente y el que me apuntaba con el cuchillo me gritaba: “Dame plata, dame plata”. Le respondí que no tenía plata en ese momento, puesto que donde iba a trabajar me pagarían y luego les traería; el tipo seguía gritando “dame plata” y el otro me miraba. Abrí la cartera y les entregué una cajetilla de cigarrillos cerrada nuevita y me fui caminando, unos pasos más allá me puse a tiritar, cuando llegué al lugar donde trabajo, los mismos tipos habían asaltado a una niña que trabaja también allá y además de robarle todo, la arrastraron por el suelo.
-¡Huevona, ésta no la contai dos veces! Le dije elegantemente a mi hermana.


Mi insensibilidad diurna contrasta con mi hipersensibilidad nocturna que frente a hechos que me afectan o afectan a los míos, me desvelan; menos mal que al día siguiente no trabajaba y podía picotear el sueño. Mientras meditaba durante mi desvelo, en lo sucedido a mi hermana, pensaba en que si le hubieran hecho daño a ella, que es una parte mía, era y soy capaz de sacarle las uñas de a una a cada ladrón aunque muchas veces en el pasado hubiese querido ser hija única.

Lamentablemente todos estamos expuestos a estas situaciones, lo único que nos queda es tratar de enfrentar o prever la delincuencia, pensando con la lógica delictiva, tratar de ser lo menos atractivos y lo más dificultosos para un atraco, no exponiéndonos y en el caso de mi hermana considerar dentro de sus costos, cuanto le cobra un taxista por dejarla en la puerta de la empresa a donde va, en la Población San Gregorio.

11 comentarios:

clauarroyo dijo...

Vero creo que las desigualdades son tremendas, pero no justifico la violencia bajo ningún aspecto lo que le pasó a tu hermana es pan de cada día , por suerte atinó super bien, pero el susto te lo regalo.

Cariños.

Verónica dijo...

Así es Claudia, me acordé de lo que comentabas en tu blog. Cada día la cosa empeora, no se justifica el uso de la violencia pero sabemos que el caldo de cultivo no depende tampoco de nosotros, finalmente los que pagamos las consecuencias somos los mismos de siempre.

Saludos

Monchito® dijo...

Uyyyy!!!

que heavy la historia de tu hermana...

hace unos meses a mi hermana chica (22) la asaltaron a la vuelta de la casa y le quitaron el mp4, un poco de plata y la BIP (plop!), menos mal que no le habían pagado ese día...

Saludos

MONCHITO.

PD: que tenga cuidado tu hermana, no es para confiarse a la otra...

Alejandra dijo...

Es mi héroe tu hermana, qué buena reacción. A mí me asaltaron una vez por la espalda, dos tipos en bicicleta se me acercaron y me quitaron el bolso más pequeño. Lo que no sabían era que allí iba mi Tupperware sin lavar con los restos del almuerzo... los que más me asustan son los cabros de 15 a 18 años, son violentos y saben que no se los van a llevar presos... saludos Verónica.

psichodelyka dijo...

que fuerte...
una vez intentaron asalatarme pero me adelante y los encaré, cosa que después me dejo casi llorando cuando me baje de la micro del solo miedo que tenia por semejante hazaña...pero es como algo innato, hay otras personas que se cortan y quedan en blanco y otras en el minuto les baja lo super heroe...por suerte a tu hermana no le paso nada mas...y definitivamente concuerdo con que gaste sus monedas para un taxi pk san gregorio...no es como para caminarlo sola.
saludos y con respecto a la pregunta que me dejaste en le blog...si hay una solución me di cuenta ayer después de releerlo jejejeje
chaolin.

franco ferreira dijo...

Hola, Vero. es heavy lo que pasa cuando la delincuencia o cualquier acto afecta a uno de los tuyos. Por defender lo nuestro somos o ser{iamos capaces de cualquier cosa. Pero a la vez, descubrirlo es bakan. Te das cuenta de todo lo que necesitas a esas personas que por una u otra raz{on son parte de tu vida.
Y sabes? me gust{o la obsrvaci{on sobre la cuestionable exactitud del amenazaqnte malhechor. C{omo es eso de amenazar con reventar la cabeza, si estamos apuntando a la cintura? Singular forma de asustar.
Nos posteamos!, cuidate.

Verónica dijo...

Monchito: Creo que mi hermana si lo hubiera pensado ni se le ocurre hacer algo así. Fue muy arriesgado, pero menos mal que está bien. Saludos

Alejandra: Pagaría por ver la cara de los ladrones cuando abrieron el bolso de tu almuerzo. Estuvo bien la reacción de mi hermana pero no es para contarla dos veces. Una vez escuché a un amigo que cuando estaban a punto de asaltarlo, se hizo el que le venía un ataque al corazón y los ladrones se asustaron. Cuídate

Psicko: Con la delincuencia lo más sano es prever, así que mi hermana se tendrá que olvidar de caminar por la San Gregorio. Me alegro un montón que exista solución, suerte en cualquier decisión que tomes.

Franco: lamentablemente los ladrones ya no saben de si mismos, se envalentonan fumando pasta base y pierden la noción del mundo. Nos leemos!

Don Chere® dijo...

Fuerte lo que le pasó a tu hermana...que se puede decir...pero bueno, así están las cosas, que bueno que atinó bien.

Sobre las relaciones, mira con mis 3 hermanas no tenemos mucho en común, es más ellas son agua y yo soy aceite..aun así lamentablemente todavía no logramos ponernos de acuerdo como coexistir...juntos y separados.-

Cuídate.-

Danilo dijo...

Verónica, creo que todos estamos más cerca de lo que te pasó, eso de adquirir una habilidad parea detectar a un delincuente, ello producto de estar alerta, pero por lo mismo se deteriora nuestra calidad de vida, viendo a veces culpables donde no hay. Lo de tu hermana, genial, pero me temo que pocos pueden hacer eso. Yo soy de la idea pasar lo más desapercibido posible, pero también significa una perdida de mis libertades. En el fondo esta ola delictual nos tiene a todos mal.

En mi casa nos robaron hace 4 meses atrás un balón de gas lleno, lo teníamos en el patio y más encima suelo (llegar y llevar) , claro que hace como 15 años que no teníamos portón y un cerco baste malo y mi patio es grande, ahora hemos tenido que encerrarnos un poco.

Saludos..

Verónica dijo...

Chere: Los hermanos son un tema, con los míos (salvo con los más chiquititos) hemos tenido grandes peleas pero basta con que uno tenga algún inconveniente para estar ahí.

Danilo: Los espacios públicos son menos nuestros, se van limitando nuestras horas de llegada, debemos fortificar nuestras viviendas, etc. Todo indica que no hay punto de retorno. Vivimos en una sociedad que triunfa en la medida que acumula bienes, ingresos y para todo se necesita plata, no tenemos siquiera la educación asegurada para nuestros hijos; el que no tiene ingresos suficientes no tiene la posibilidad de acceder a un profesión. Eso es como para manifestarse, ya que la mayoría de los políticos que nos conducen estudiaron gratis o aprovecharon la “beca Augusto Pinochet” para hacer postgrados y gozar de beneficios como asilados políticos.

Saludos

Danilo dijo...

Es verdad eso, en mi casa como te contaba teníamos todo muy a mano, llegar y llevar. Ahora hemos optado por algunas estrategias, como por ejemplo no tenemos nada muy llamativo en el primer piso, por que es el punto más probable donde roben si estamos dormidos. Nos hemos puestos más desconfiados, agudizando la vista, como bien lo describes. Eso saludos.


De Quino
Si le parece que una de las fotografías de este blog le pertenece y le molesta que esté aquí, hágamelo saber y se removerá, así tal cual como por arte de magia.