viernes, 11 de enero de 2008

Pecado capital: La Ira

Foto: Gloria Swason por Edward Steichen

Fue la gota que derramó el vaso para Carolina, su personalidad introvertida jamás dio atisbos de descontrol en ningún aspecto; su rectitud e increíble inmutabilidad frente a distintos sucesos, hacía que los demás compañeros de trabajo la consideraran algo “perna” o como le decía su joven Asistente, quien por esos días lucía orgullosa sus 5 meses de embarazo: “Usted se las aguanta mucho, Señorita Carolina”.
Todo sucedió un viernes mientras terminaban el Balance de fin de año en la Empresa donde laboraba, a comienzos de ese año había llegado un nuevo Asesor Financiero, un tipo pedante y arribista; era el típico hijo del consumo, con grandes autos, propiedades, vacaciones soñadas y objetos varios; todo para que no se notara pobreza, como dicen por ahí, pero sin dinero suficiente para pagar la cuenta telefónica. A su muy “agradable” estilo de vida, que a nadie le importaba más que a él, pero que se empeñaba en informar desde el Gerente General hasta el Júnior, se sumaba su excesiva curiosidad por la vida de los demás, dando opiniones no solicitadas y emitiendo juicios de valor emanados de su raciocinio muy superior a la media (según su propia apreciación). Su fanfarronería y desatino lo hacían un ser despreciable, sin embargo nada de lo anterior era tan relevante comparado con el broche de oro que colocó ese interminable y estresante día: “Mientras la joven asistente de Carolina, le servía una taza de café, el Asesor junto con felicitarla por su embarazo, le preguntó: ¿Y el padre? (sabiendo que la joven no era casada) Apurado se respondió sin dejarla hablar: Ah ya sé, es el Espíritu Santo. Carolina que justo pasaba por esa oficina, escuchó el comentario y vio salir a la asistente corriendo al baño a llorar, el tipo en cambio dibujó una sonrisa socarrona en su rostro. Carolina corrió a su escritorio y lloró de rabia, no podía creer que existiera tanta maldad y la impotencia la empezó a consumir, obligándola a refugiarse en un baño en desuso al fondo de su lugar de trabajo, golpeó la muralla y recordó las múltiples veces que había tenido que escuchar las “simpáticas” indirectas que el hombre le profería, que iban desde dejarla mal con su jefe, hasta calificarla de mediocre por su desinterés por las marcas de ropa y la última moda; se miró en un espejo roto y manchado por la humedad y se dijo: “Esto se acabó”, mirando un tarro de Soda cáustica”.


Los sucesos que siguieron se efectuaron bajo lo que se denominó: “Locura Temporal”, nadie quiso atestiguar en contra de Carolina, de hecho su acto representó a cada uno de los funcionarios que en su oportunidad toleraron las necedades del hombrecillo; por demás nadie vio nada, ya que Carolina esperó quedarse a solas con el Asesor, ofreciéndole un trozo de Pie de limón muy ácido, hecho por su abuelita, que fue el móvil ideal para que el corrosivo ingresara por vía oral al cuerpo del infeliz profesional.

15 comentarios:

Daniel dijo...

Cuando uno se aguanta mucho las cosas puede llegar a extremos como la de la protagonista de tu historia.
Saludos

Monchito®, volviendo del post-natal dijo...

Se lo merecia ese conchesumadre...!!!


un abrazo y que tengas un buen finde...


Monchito

Jaime Ceresa® dijo...

Me cuelgo de lo que dice Daniel y acoto..apretando los botones correctos..cualquier persona, cualquier persona puede desatar su furia.-

Cuídate.-

Pretoriano dijo...

Acumular odio es lo peor. La idea es írsela tirando de a migajas y no una bomba al final.

Carlos Gato dijo...

lo ideal hubiese sido antes de ofrecerle el rico pie,volarle los dientes a martillazos y efectuarle una endoscopia a la vieja usanza con un colihue. desgraciadamente el mundo está lleno de tipos con esas características, pero en el caso de los chavos uno puede cobrar revancha en la pichanga del fin de semana.

saludos

yafi yofer dijo...

He sido testigo de este tipo de episodios virulentos y en cierta medida a veces son necesarios, sobre todo en personas más introvertidas.
No hay porque aguantar las estupideces de ciertos papasnatas.

Zaludorrrsss

Gauzo dijo...

me siento identificado, pero en parte por el jefe, aunque no necesito ese rango para hacerlo.. hay gente que se lo merece tanto el insulto como la accion en contra, cada cual con su arma y se defiende como pueda.

lo malo fue acumular ira, enojo y esas cosas para alterarse por tan inepta y usual frase

Blood dijo...

Fino, sutil, bastante realista, fiel reflejo del shilito arribista del siglo 21. Felicitaciones por el relato.

Saludos sangrientos

Blood

La implosion en Venezuela dijo...

...por obra del espiritu? santo...,ella le hubiese contestado: Si, con mucho orgullo..,sabes...,una vez hubo un Faraon que no compartia sus riquezas a su pueblo..,la miseria abundaba en su pueblo. Un dia caminaba con sus guardias por las calles y se tropezo con una mujer enmbarazada..,y le dijo: quitate mujer no ves que necesito caminar libremente...la mujer le contesta: Acaso usted no se considera libre..,prefiero tropezarlo ya que mi dignidad no me deja atinarle la espada para que mi hijo nazca sin culpa.
El Faraon le dice: Quien eres tu para hablarme asi?.
Ella le contesta: Tu hija.
El faraon le pregunta: Quien es el Padre de la criatura ?.
Ella contesta: Usted.....
Asi quede al leer su historia

Alejandra dijo...

Me gustó el cuento, me gustó harto.
Y en mi mente maligna, hechos como ese los justifico, ni siquiera doy paso al cargo de conciencia...
Sí, tengo mis razones.
Saludos

clauarroyo dijo...

Estamos saturados de estas personas que se alimentan de la vida de los otros, me gustó el cuento, ya que la rabia e impotencia se puede manifestar hasta con la muerte.

Saludos.

Papelucho dijo...

la gente que se aguanta todo le da sistitis o cancer a la prostata

Julieta Urbana dijo...

Te amamos, Carolina!!!


Í-DO-LA


Saludos!!

Alvaro Horta Calzada dijo...

Qué heavy!!!

No suelo sufrir de ira, por eso me gustan las cosas claras para que todo marche en orden.

Saludos!

Isoldita dijo...

*.

Me gustó el cuento... la forma sutil del desenlace más espero -¿o deseado?- por todos se hace realidad.
La ira es cosa seria siempre... acaso la solución está en no esperar ni acumular los cientos de malos momentos que hacen explotar. Acallar antes las voces.

Cariños!

*.


De Quino
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